Muchos degradados se apagan: arrancan con fuerza arriba y terminan abajo casi sin color, de modo que la mitad inferior de la lente deja de aportar nada. Aquí no ocurre. El azul de la franja alta cede hacia el centro, pero lo que llega al borde de abajo es un gris ahumado con cuerpo propio. Son dos colores, no uno apagado, y por eso la lente mantiene el mismo carácter de arriba abajo. Para comparar esa decisión con otras, mira las demás monturas guardadas en el mismo estante.
| Franja alta | Azul cielo, el tramo más saturado de toda la lente |
|---|---|
| Centro | Paso del azul al gris, sin corte marcado entre ambos |
| Borde inferior | Gris ahumado, un color en sí mismo y no una ausencia |
La diferencia se nota justo donde miras. Si el tramo bajo fuera casi incoloro, la zona por la que pasa la mirada quedaría descubierta y el degradado serviría sobre todo de adorno. Con un gris real ahí abajo, el efecto se mantiene entero en toda la superficie, y el adorno coincide con la función en la misma pieza, cosa que no siempre pasa en este tipo de lentes. Desde fuera, además, el ojo se ve algo menos que a través de un tramo claro.
Azul y gris pertenecen a la misma familia, así que ponerlos juntos en la cara no crea ningún conflicto, pero tampoco aporta contraste por sí solo. El contraste ya está en las varillas, que son marrones. De cintura para abajo conviene decidir de qué lado te pones: o sigues el frío de la lente, o recoges el marrón de las varillas. Lo único que suele salir mal es no seguir una sola vía. Si prefieres la segunda, echa un vistazo a los bolsos que se sujetan sin bandolera.
Ficha técnica